Prensa y Comunicación

La Comunicación durante un Incendio Forestal

Los incendios forestales despiertan gran interés ciudadano, tanto por la destrucción de patrimonio medioambiental como por las consecuencias directas que acarrean sobre la población, no en vano pueden provocar la pérdida de vidas humanas y castigan a las economías derivadas de la explotación de los recursos naturales.

En la vertiente periodística, estos sucesos también disponen de particularidades que los sitúan en una línea preferente de atención por parte de los medios. Entre ellas se encuentra el hecho de que durante el periodo invernal, época de máximo riesgo de incendios, disminuye el flujo de informaciones habituales el resto del año, de manera que la prensa los utiliza como un recurso de información actualizada. Los incendios, asimismo, tienen un componente visual muy potente, de forma que aunque su entidad sea escasa resulta de gran atractivo, en el sentido periodístico, la imagen que ofrecen. Aunque es paulatina la implantación del periodismo medioambiental especializado en la prensa generalista, no alcanza todavía peso suficiente para que el tratamiento informativo de los incendios forestales pase de la narración al estilo de la sección de sucesos, para dar el paso al tratamiento medioambiental, es decir, mucho más completo y riguroso, con análisis de causas, consecuencias –económicas y ecológicas- y restauración.

La Brigada de Lucha Contra Incendios Forestales de la Provincia de Catamarca, hoy (2020) dependiente del Ministerio de Seguridad, está dotada desde su origen con un encargado de prensa propio para facilitar al máximo la labor periodística, y transmite la información relativa a los incendios de la forma más ágil, actualizada y completa posible. Este servicio personalizado se ha visto interrumpido durante algunos años por lo que la cobertura desde el lugar del incendio se descartaba, esperando la información del evento transmitida por personal de la Brigada al cuerpo de periodistas del organismo superior para luego realizar el parte destinado a los diferentes medios, incluyendo oficiales.

Se persigue ofrecer una imagen real y completa sobre los incendios forestales, evitando crear alarma social, y favoreciendo una concienciación ciudadana destinada a evitar su origen, en su inmensa mayoría por la acción del hombre.

Los Incendios Forestales y la Prensa

Los incendios forestales constituyen un fenómeno complejo, y en los que intervienen múltiples variables, de forma que para explicarlos en su contexto es necesario que sean abordados desde una perspectiva amplia y en profundidad. Así, en un incendio forestal intervienen aspectos como las características del monte y de su combustible vegetal, la orografía del terreno, las condiciones metereológicas o la intensidad del fuego. Pero además, no hay que perder de vista otros condicionantes como el aprovechamiento económico derivado de las actividades que se realicen en los terrenos forestales, como pueden ser su uso turístico o ganadero, por citar algunos ejemplos, que pueden verse relacionados con la presencia o no de fuego en el monte. Además, habría que analizar las políticas de prevención y restauración desarrolladas en el territorio afectado –casi siempre de propiedad y responsabilidad privada- para alcanzar una visión amplia y disponer de conclusiones rigurosas sobre las causas y consecuencias del incendio.

Todos estos aspectos difícilmente se abordan en las crónicas de los medios que habitualmente realizan el seguimiento de los incendios forestales, debido a la configuración de las propias redacciones de los medios, la formación de los periodistas, y la estacionalidad que caracteriza estos sucesos.

En cuanto a la formación de los periodistas, lo ideal sería que los incendios sean temas que queden a cargo de profesionales que manejen la terminología y dispongan de los conocimientos adecuados como para situar a los incendios en su contexto. Sin embargo, la existencia de medios especializados en temas medioambientales, o de espacios específicos para esta temática en la prensa generalista es todavía escasa, y por ello, de forma mayoritaria, los periodistas que abordan los incendios forestales deben intentar recabar todas sus claves con la celeridad que caracteriza el proceso de trabajo en un medio de comunicación.

Esta necesidad de inmediatez por recabar la información motiva consecuencias directas en el producto final, que puede aparecer con frecuencia sesgado o incompleto, sin contrastar, o con un tratamiento superficial a modo de información de sucesos con los datos básicos sobre el incendio. Así, el desconocimiento de la terminología –como la medición de los incendios por hectáreas en vez de por metros cuadrados-, así como otros desajustes como la confusión respecto a los diferentes estados de un incendio, se convierten en fallos recurrentes en la prensa.

Por otra parte, los incendios forestales tienen una estacionalidad muy marcada, lo que provoca que los medios de comunicación los encasillen directamente con la etiqueta de información propia de la época de sequía en Catamarca, olvidándose de ellos el resto del año, y dejando así en un segundo plano tanto las tareas preventivas para evitar que se produzcan los incendios, como las labores dedicadas a la restauración de áreas quemadas. De esta manera, subrayan el proceso de extinción de los incendios, mientras que obvian los relativos a la prevención y la restauración, que son los tres pilares sobre los que se asienta el ciclo completo para la conservación de la riqueza natural del monte pese a la propagación de los incendios.

En este contexto, los periodistas que cubren los incendios forestales cumplen el objetivo de informar sobre los mismos, pero en menor medida cumplen otras expectativas que se le atribuyen a los medios de comunicación, como es el hecho de educar y concienciar a la población sobre este problema medioambiental para evitar que se produzcan, sobre todo teniendo en cuenta que la mayoría de los incendios forestales están provocados por la intervención humana en las zonas forestales.

El funcionamiento de la prensa de la Brigada se extiende durante las 24hs del día, todos los días de la semana. La atención a los medios de comunicación que demandan información sobre los incendios se realiza mediante notas de prensa cada vez que se disponen de aspectos relevantes de ser comunicados con celeridad, o bien vía telefónica en casos puntuales.

Al mismo tiempo, se encarga de facilitar información audiovisual a los medios que lo requieran, así como de realizar las gestiones encaminadas a facilitar entrevistas o reportajes, o de aportar los datos que sean requeridos por los medios de comunicación.

Recomendaciones para Periodistas

El calentamiento global ha contribuido a que los incendios forestales sean cada vez más frecuentes y devastadores. Esto hace más exigente el trabajo para los periodistas dedicados a cubrir emergencias ambientales.

Lo primero que se debe tener en cuenta es la información básica sobre qué es y cómo se produce un incendio forestal.

– El combustible: cualquier material inflamable que rodea un incendio, incluidos árboles, hierbas, arbustos e incluso hogares. Cuanto mayor sea la carga de combustible de un área, más intenso será el fuego.

– El aire: suministra el oxígeno que un fuego necesita para quemar. Los incendios forestales a menudo empeoran por los vientos cálidos y secos, que pueden hacer volar una chispa por kilómetros de distancia.

– Las fuentes de calor: ayudan a provocar el incendio forestal y llevar el combustible a temperaturas lo suficientemente altas como para encender. Los rayos, las fogatas o los cigarrillos encendidos, e incluso el sol pueden proporcionar suficiente calor para provocar un incendio forestal.

Precisamente los periodistas de Estados Unidos, país donde los incendios forestales son frecuentes, son los mayores generadores de artículos con recomendaciones para periodistas sobre cómo afrontar este tipo de situaciones desde los medios. Recopilo aquí algunos de estos consejos encontrados en distintas publicaciones que pueden ser útiles para periodistas de cualquier parte del mundo donde se presente un incendio forestal.

 

Estar preparado es lo primero

  • La mayoría de periódicos y estaciones de televisión estadounidenses hoy en día llevan a cabo talleres anuales de tres horas de duración donde se enseña a la redacción lo básico sobre la naturaleza de los incendios, el comportamiento del fuego y cómo mantenerse a salvo. La lección clave e que aprenden ahí es la de no tratar de ser héroes y dejarle el trabajo de combatir las llamas a los que saben. “El mejor consejo que puedo darles es observar a los profesionales. Si ve que un combatiente está entrando en pánico, entonces entienda eso como una señal de que usted se encuentra en un lugar del que debería apartarse”, dice Lizzie Johnson, reportera del San Francisco Chronicle.
  • Aprovechar la situación para dar a conocer cómo viven los brigadistas
  • Las Brigadas contra Incendios Forestales suelen pasar por dificultades presupuestales en muchas ciudades del mundo. Nadie se acuerda de ellos hasta que las llamas ocasionan una tragedia. Pero las condiciones laborales de estos hombres no suelen ser las mejores.
  • Evidenciar la falta de políticas públicas para prevenir incendios
  • Estos artículos se quedan cortos al simplemente recordar la magnitud de la tragedia, sin resaltar que varios meses después sigue habiendo un vacío en políticas públicas que ayuden a prevenir que los incendios se repitan.
  • Mostrar la magnitud real del incendio

“Debido a que los incendios que se apagan rápidamente no se convierten en noticia, el público recibe imágenes distorsionadas que muestran solo los incendios más destructivos y fuera de control”. Al acudir al lugar del incendio, procuremos captar no solamente fotografías de las llamaradas más voraces, sino también aquellos focos que han logrado ser controlados por los combatientes, de tal forma que la audiencia no se lleve una impresión equivocada sobre qué tan grave es la situación.

 

  • Utilizar la ropa y equipos adecuados
  • Al enviar un reportero a cubrir un incendio forestal, equípelo con los implementos adecuados: pantalón largo, una camisa de manga larga, agua, lentes de sol, guantes, botas de campo y casco.

Terminología Adecuada a Utilizar en Partes Periodísticos sobre Incendios Forestales

Desde hace varios años en nuestro País se recurre a la siguiente definición:

Incendio forestal es un fuego que se propaga libremente por la vegetación con efectos no deseados para la misma.

Estados del incendio

Desde sus comienzos, hasta la extinción final, los incendios pasan por varias etapas de desarrollo.

1) Fuera de control

El fuego se propaga libremente.

Este estado define a los fuegos que aún no han sido atacados, o a aquellos en los que en uno o varios sectores no han podido ser contenidos.

2) Detenido, o contenido

Por cualquier circunstancia natural, ambiental, o a raíz de los trabajos de combate, la propagación se ha detenido en uno o más sectores del incendio.

Esta situación puede revertirse y volver a la condición anterior de “fuera de control”.

3) Circunscripto

Estado similar al anterior. Los trabajos de contención abarcan todo el perímetro pero no están definitivamente terminados.

En esta etapa quizás falten asegurar puntos de anclaje, completar algunas podas o limpiezas, corregir y mejorar el trazado de las líneas, hacer quemas de ensanche, de islas o bahías, etc.

Desde este estado también puede volver a estar “fuera de control”.

4) Controlado

La línea de control ha quedado establecida definitivamente, anclada y asegurada.

El incendio puede mostrar actividad y humos en su interior, pero los trabajos se han completado en todo el perímetro y se considera que no hay posibilidad de rebrotes.

5) Extinguido

El incendio no muestra signos de actividad en ninguna de sus partes.

Algunos incendios grandes, aunque sean dados por controlados, pueden no declararse extinguidos durante mucho tiempo ya que su liquidación total a veces no puede llevarse a cabo a raíz de diversos factores: Extensión, accesos, tipo de suelo, etcétera.

 

Las partes del incendio

Cabeza: Sector del incendio que se propaga con mayor rapidez determinando su principal dirección de avance.

Cola: Se la ubica generalmente en el sector opuesto a la cabeza. Casi siempre es la parte que avanza con mayor lentitud.

Flancos: Son los costados del incendio. El observador debe imaginarse estar mirando el fuego desde la cola para definirlos como Flanco Derecho o Flanco Izquierdo.

Borde: Límite de separación entre las partes quemadas y no quemadas.

Perímetro: Longitud total del borde.

Dedos: Partes del incendio que han quemado en forma alargada y angosta.

Bahías: Porciones no quemadas entre dedos o en cualquier otro sector del incendio que forman entrantes de cierta profundidad en el borde del incendio.

Islas: Sectores de terreno no quemado en el interior del incendio.

Focos secundarios: Fuegos fuera de los bordes del incendio principal, generados por desprendimientos del mismo.

 

Combustibles

Es el único lado del Triángulo del Comportamiento del Fuego sobre el cual se puede actuar eliminando o humedeciendo los materiales que están en la trayectoria del fuego.

La clasificación de los combustibles considera los siguientes aspectos:

1.- Por su Estado (si tienen o no actividad vegetativa).

2.- La ubicación y distribución en el terreno.

3.- El diámetro o grosor de las piezas.

Por su Estado

Vivos: hierbas, matorrales, árboles y plantaciones, etc. que tengan actividad vegetativa.

Muertos: ramas caídas, hojas secas, pasto seco, desechos forestales, etc.

Por la Ubicación en el Terreno

Subterráneos: Son todos aquellos que podemos hallar bajo la superficie del suelo. (Raí-ces, humus, turba, troncos enterrados, etc.)

Superficiales: No superan 1,50 mts./1,80 mts. de altura sobre el nivel del suelo. (Hojarasca, acículas, ramas, arbustos o árboles jóvenes, troncos, etc).

Aéreos: En este grupo entran aquellos ubicados a más de 1,50/1,80 m. de altura sobre el nivel del suelo. (Matorrales, árboles, ramas, follaje, musgos y líquenes sobre la corteza, etc.).

Combustibles en “escalera” o continuos en vertical: Son aquellos en los que los es-tratos descritos anteriormente, están conectados desde el suelo hasta la copa de los árboles.

Por el Tamaño de las Piezas:

Finos o ligeros: menos de 5 mm de diámetro.

Regulares: de 6 a 25 mm. de diámetro.

Medianos: de 26 a 75 mm. de diámetro.

Gruesos o pesados: más de 75 mm. de diámetro.

Referencias bibliográficas

  • Percepción Social de los Incendios Forestales en Australia. Estudio realizado conjuntamente entre el Consejería de Medio Ambiente y el Instituto de Estudios Sociales Avanzados, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
  • Programa Nacional de Evaluación de Peligro de Incendios y Alerta Temprana
  • Manual de Combate de Incendios Forestales y Manejo de Fuego
  • Guía para la cobertura periodística responsable de desastres y catástrofes – Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual